Acerca de la nube verde

nube verdeEl cloud computing está considerado por muchos como una buena manera de aumentar la eficiencia energética y contribuir a un entorno más sostenible. Sin embargo, no siempre se es consciente de las diferencias que implican a nivel medioambiental la elección de un servicio en la nube u otro.

Cada vez con más frecuencia se recurre a la imagen verde del cloud computing como una de las razones para impulsar su adopción. Es cierto que un servicio de este tipo puede ser mucho más eficiente que los clásicos servidores emplazados localmente.

Desde GreenMonk han decidido dar un toque de atención sobre si realmente el cloud computing es verde. En un principio lo es más que otros sistemas. Se logra una mayor eficiencia que desemboca en una protección más perfeccionada del medio ambiente. Sin embargo, existen algunos supuestos comúnmente aceptados que no son del todo exactos.

Una de las afirmaciones que se aceptan sin más reflexión es que reducir el consumo de energía hará disminuir las emisiones de carbono. Lo cierto es que no hay una relación directa entre estas dos variables. Esto queda claro en un ejemplo extremo: si se migran unos servicios a un proveedor de cloud que obtiene su energía del carbón es probable que se esté lanzando más dióxido de carbono a la atmósfera que con una compañía cuyos recursos provienen de una planta nuclear.

Para ofrecer una estampa general del mercado, se puede decir que en Estados Unidos se encuentran una gran parte de los proveedores de cloud. Según la web GreenMonk, este país tiene una de las redes de suministro eléctrico que más dióxido de carbono emiten.

Mirando hacia Europa, Reino Unido y Francia son dos de los países que acogen a más compañías de servicios en la nube. En el caso del país galo, la concentración de energía procedente de fuentes nucleares es muy grande, con lo que genera una de las redes de suministro que menos dióxido de carbono emiten.

Esto no es extrapolable individualmente a todas las compañías, pero da una idea de cómo un proveedor de cloud en Estados Unidos podría producir más emisiones que unos servidores locales en Francia. El truco está en que el ‘carácter verde’ de la nube no sólo depende de la cantidad de CO2 expulsado a la atmósfera.

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