¿Cuál de los diferentes tipos de cloud conviene a una pyme?

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De ser un término que se empleaba únicamente en las publicaciones especializadas, la nube ha dado el salto al ‘saber general’. Todos escuchamos hablar de ella y de sus bondades: si es bueno para las grandes empresas y es bueno para los usuarios generales (¿quién no ha pensado en conservar todas sus fotos familiares en la nube?), ¿no ha de ser bueno también para las pequeñas y medianas empresas?

Las pymes también se pueden lanzar al uso de la nube y conseguir así, por ejemplo, que todos los empleados puedan trabajar en tiempo real y de forma simultánea en el mismo proyecto o que puedan compartir archivos de forma sencilla y rápida. Conseguirán ahorrar tiempo y dinero.

Sin embargo, el primer paso para entrar en la nube puede parecer excesivamente complicado a una pyme no muy familiarizada con la terminología técnica. Porque, cuando se habla de nube, se habla de algo más: hay varios tipos de cloud, con sus ventajas y sus inconvenientes, y la pyme debe decantarse por uno de ellos. ¿Cuál es que el puede ser más ventajoso para una pequeña y mediana empresa?

Tipos de cloud

Cloud pública: Toda la información y las aplicaciones estarán alojadas en un proveedor de servicios, que será quien se encargará del mantenimiento  y la gestión de la infraestructura. Por ello, es importante seleccionar con cuidado en quién se confía: si el centro de datos del proveedor sufre un colapso, el servicio se caerá y con él la nube de la pyme que lo haya contratado.

Decantarse por una nube pública es especialmente útil para ahorrar costes: la pyme cuenta con toda la eficiencia y todas las ventajas del cloud, sin tener que preocuparse por construir su propia infraestructura. La cloud pública es también fácilmente escalable, por lo que en caso de necesitar más recursos sólo hay que pedírselo al proveedor de servicio. Muchas startups emplean nubes públicas, lo que permite una mayor eficiencia de costes y un ritmo de crecimiento rápido. Es lo que hace, por ejemplo, Foursquare.

Privada: En este caso, la información y las aplicaciones almacenadas a nivel local. Para acceder a la nube hay que accedee al servidor interno de la empresa. El propietario de la nube es el responsable absoluto de la misma: desde crear la infraestructura, hasta mantenerla pasando por el básico – pero importante – de garantizar en todo momento la energía.

Para una pequeña empresa puede acarrear demasiados costes que podrían ser innecesarios: Se gasta más electricidad, hay que realizar un mantenimiento del servidor, se debe invertir en una infraestructura potente para crear la nube… El punto claramente posititvo es que se tiene mayor control del servicio, ya que se dispone de la máquina misma. Por ello, algunas veces se ve como un sistema más seguro, aunque esto también puede llegar a ser discutible.  Los centros de datos que dan almacenamiento a las nubes públicas suelen tener grandes medidas de seguridad y la información replicada muchas en múltiples ubicaciones para no dejar a sus clientes en blanco.

Híbrida: Para los casos en los que se disponga de datos sensibles y que se desee tener siempre a mano (a nivel físico incluso), la nube híbrida es una posible solución. La información crítica de la empresa se quedará  así en los servidores internos mientras que aplicaciones y otro tipo de datos menos importantes se alojarán en el centro de datos de un proveedor.

Esta cohabitación es la que explica la esencia de esta nube. El usuario mezcla las capacidades y las ventajas de la nube pública con las de la nube privada. Sus costes son por tanto menores que los de la privada, pero continúan siendo más altos que los de la pública.

¿Qué cloud necesita una pyme?

¿Cuán sensibles son los datos que la empresa necesita albergar en la nube? ¿Cuál es el presupuesto que tiene la pyme para invertir en cloud? Las respuestas a estas dos preguntas serán las que nos permitan determinar qué cloud se necesita.

Si lo más importante es el aspecto económico, un cloud público es la solución ideal. Incluso, aunque no hayas problemas presupuestarios, una nube pública elimina muchos problemas y es de uso muy sencillo. A menos que se empleen datos altamente confidenciales, la pública puede ser una solución perfecta. Si en cambio la empresa cuenta con datos que necesita proteger y cuyo acceso debe ser muy restringido, una privada o una híbrida es la solución más adecuada.

El proveedor cloud español arsys aconseja centrarse en la solución tecnológica para elegir:“Más allá de un tipo de nube concreta, en arsys recomendamos a nuestros clientes que cuenten con la solución IT más adecuada para su negocio. Y eso, sin duda, pasa por la nube. Pero como cada empresa tiene distintos requerimientos de negocio, es imprescindible contar con un proveedor con experiencia y una solución avanzada tecnológicamente y flexible, que se adapte a esos requerimientos.”

“Con esas premisas, hemos desarrollado cloudbuilder, un servicio tan configurable que permite desarrollar distintos niveles de aislamiento, así se garantizan los niveles de servicio, escalabilidad y flexibilidad propios de la Nube Pública y los distintos niveles de aislamiento de hardware que proporcionan las soluciones privadas. De este modo, las empresas no tienen que preguntarse qué Nube elegir para su negocio, sino sencillamente aprovechar las ventajas del Cloud y la tecnología como servicio para acelerar y multiplicar el grado de aprovechamiento de las tecnología en su negocio”, afirman en arsys.

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